Las velas ganan protagonismo en el hogar.

Las velas en el hogar

Las velas cada vez están más presentes en las casas, por su efecto estético, simbólico y, por qué no decirlo, mágico y espiritual. Un objeto que despierta interés y en el que vale la pena detenerse.

La electricidad no acabó con las velas. Durante miles de años, los hombres han utilizado las velas para alumbrarse en la oscuridad. En 1879, Thomas Alva Edison inventó la bombilla eléctrica. Todo parecía que iba a ser el final de la vela. Pero, casi 150 años después, las continuamos teniendo en nuestros hogares. La iluminación eléctrica despojó a la vela de su sentido más práctico, pero potenció ese lado simbólico y ritual que siempre la ha acompañado.

Las velas están asociadas a algunos de los rituales más significativos de la civilización humana. Cómo rendirle homenaje a nuestros difuntos. Las tradiciones funerarias están presentes en las primeras comunidades en las que el hombre empieza a organizarse socialmente de una manera consciente. Estos ritos se complejizan paralelamente a la evolución de las sociedades.

A la despedida de nuestros difuntos se le llama velatorio. Porque se prendían velas en su honor para alumbrar el tránsito de su alma hacia el más allá, aunque, como señala la página web Tánatos, en la Edad Media, donde nace esta costumbre, se realizaba para prevenirse de la catalepsia. En aquella época la gente acostumbraba a comer y beber en recipientes de estaño y de plomo. Lo que provocaba una intoxicación que hacía que la gente pareciera muerta. Durante un día y una noche, los familiares acompañaban al presunto cadáver, alumbrándolo todo el tiempo con velas, para confirmar si realmente había fallecido.

Son muchos los rituales y tradiciones de todo tipo que están asociados a las velas. Expresiones culturales ligadas a nuestra historia y a nuestra forma de entender el mundo. Quizás por eso no queremos desprendernos de este objeto.

Las velas en los momentos más especiales.

Encendemos velas en los momentos que son especiales para nosotros. Quizás el ejemplo más evidente es esa costumbre que tenemos de adornar las tartas de cumpleaños con varias velas. Tantas como años haya cumplido el cumpleañero. Antes de apagar las velas, el protagonista de la celebración formula un deseo que se guarda para sí mismo.

Del mismo modo, en muchas partes del mundo, se decoran las mesas de Navidad con velas blancas o rojas. Velas que se encienden por la noche y alumbran las cenas. Las velas simbolizan el final de un ciclo y el comienzo de otro.

También recurrimos a las velas cuando queremos tener una cena romántica. Las velas nos aportan intimidad e iluminan el rostro de nuestro ser amado con las vibraciones de la llama encendida. Tal vez una reminiscencia de cuando los encuentros entre los amantes eran furtivos y el contacto carnal, desligado de la función reproductiva, era considerado pecado.

El significado de las velas va más allá. Está asociado a nuestra esfera más íntima, más privada. Cuando nos encerramos en una habitación a meditar o a pensar en nuestras cosas, las velas son nuestras mejores compañeras.

El significado del color de las velas.

Le hemos dado un valor tal a las velas que les hemos asignado un significado en función de su color. La revista de decoración AD Magazine indica que deberíamos tener un color de velas en nuestra casa diferente en función de cuál fuera nuestro propósito de vida.

El color de las velas se asocia a diferentes intenciones y deseos. Más allá de su valor decorativo, cada tonalidad simboliza determinadas energías o aspectos de la vida, por lo que se utilizan de forma específica según el objetivo que se persiga.

En el ámbito del amor y las relaciones personales, las velas rojas son las más vinculadas a la pasión, el deseo y los vínculos sentimentales intensos. Suelen emplearse cuando se desea fortalecer la relación de pareja o favorecer la llegada de un nuevo amor. Las velas rosas tienen un significado más suave y están relacionadas con el cariño, la comprensión y el afecto sincero. Por ello, se utilizan para fomentar la armonía en la familia, mejorar la amistad o reforzar los lazos emocionales con las personas cercanas. El color verde también puede tener cabida en este terreno, ya que simboliza el crecimiento y la evolución, ayudando a construir relaciones estables y equilibradas a largo plazo.

Cuando la intención está relacionada con la prosperidad y el éxito económico, el verde vuelve a adquirir protagonismo. Tradicionalmente, se asocia con la abundancia, el progreso y las oportunidades materiales. Las velas doradas representan la riqueza, el reconocimiento y la consecución de metas importantes, por lo que suelen emplearse para potenciar proyectos profesionales o financieros. Por su parte, las velas naranjas simbolizan la creatividad, la iniciativa y la capacidad para abrir nuevos caminos. Son una opción habitual para quienes buscan impulsar un negocio, desarrollar nuevas ideas o afrontar cambios profesionales con optimismo y confianza.

También puedes recurrir a las velas de distintos colores cuando la intención está relacionada con la espiritualidad, el crecimiento personal o la búsqueda de un mayor equilibrio interior. Cada tonalidad suele asociarse a una finalidad diferente y puede incorporarse a momentos de meditación, reflexión o relajación.

La vela violeta está especialmente relacionada con la transformación, la intuición y la evolución personal. Se utiliza cuando se busca cerrar una etapa, afrontar cambios o profundizar en el conocimiento de uno mismo. Por su simbolismo, es una de las tonalidades más vinculadas a la espiritualidad.

El blanco representa la pureza, la calma y los nuevos comienzos. Puede ser una buena elección cuando se quiere iniciar una nueva etapa, establecer propósitos personales o crear un ambiente tranquilo para meditar y reflexionar. Además, al tratarse de un color neutro, suele asociarse con la limpieza y la renovación.

La vela amarilla tiene un significado diferente. Se relaciona con la claridad mental, la concentración, el optimismo y la creatividad. Puede utilizarse durante actividades que requieren pensar con claridad, tomar decisiones o buscar nuevas ideas. También se asocia con la apertura hacia nuevos conocimientos y experiencias.

Para sorpresa de muchos, las velas negras están relacionadas con la protección y el cierre de ciclos. Dentro de determinadas tradiciones, se emplean para representar la eliminación de aquello que se considera negativo y favorecer una sensación de protección frente a influencias no deseadas.

Las velas deben colocarse siempre en alto, a la altura de la cara, en un lugar donde reciban luz natural. Para que se recarguen de energía y para que la irradien en el momento de encenderlas. No es conveniente tenerlas en rincones apartados y oscuros. Pueden cargarse de negatividad.

Velas mágicas.

Más allá del color, hay velas que tienen un valor exotérico de por sí. Los eruditos del Palacio de Incienso, una tienda online especializada en la venta de productos mágicos y exotéricos, todo un referente en la materia en internet, hablan en el blog de su página web de la vela 7 Víboras Reventador. Un ejemplo de lo que estamos hablando.

La vela 7 víboras reventador es una vela esotérica especialmente llamativa, utilizada tradicionalmente como elemento de apoyo en diferentes prácticas espirituales. Su diseño destaca por una serpiente de cera que envuelve el cuerpo de la vela, que es de color negro, y junto a los detalles dorados, proporciona a la vela una apariencia muy característica. Suele utilizarse en altares, espacios de meditación o lugares destinados a la reflexión personal.

Dentro de la tradición esotérica, esta vela se relaciona principalmente con procesos de limpieza, protección y renovación. Se emplea de forma simbólica para dejar atrás situaciones negativas, superar bloqueos, protegerse frente a malas influencias o favorecer la apertura de nuevos caminos. También se vincula con prácticas destinadas a combatir el mal de ojo, las envidias y malas influencias espirituales.

La presencia de las siete víboras no es casual. El número siete posee un importante componente simbólico en numerosas tradiciones y suele relacionarse con la evolución, el conocimiento y el crecimiento interior. La serpiente, por su parte, representa transformación y renovación, ya que su capacidad para mudar la piel se ha asociado con la idea de comenzar una nueva etapa.

Su utilización suele integrarse en momentos de recogimiento. Quienes siguen estas prácticas pueden encenderla en un lugar tranquilo y acompañar su luz con una oración, una petición, una afirmación positiva o unos minutos de meditación. El propósito es concentrarse en aquello que se desea superar y en los objetivos que se quieren alcanzar.

Rituales con velas.

A su vez, las velas están presentes en multitud de rituales. Que refuerzan nuestra voluntad de cambiar una situación o que nos protegen frente a influjos perniciosos. La revista Lecturas habla de algunos rituales con velas para atraer el dinero, la suerte o la felicidad.

Para atraer la pasión, el ritual propone utilizar una vela roja, asociada tradicionalmente con el amor, la vitalidad y la energía. Se acompaña de un cuarzo o jaspe rojo, incienso de canela, papel y bolígrafo. Primero se encienden la vela y el incienso y se escribe en el papel, en tiempo presente, aquello que queremos que pase en un futuro próximo, en el terreno sentimental. Después se coloca bajo la vela junto a la piedra y se dedica unos minutos a visualizar ese deseo. El ritual original propone quemar posteriormente el papel.

El segundo ritual está orientado al amor propio y utiliza una vela rosa, incienso de rosas y cuarzo rosa. La idea es escribir las cualidades que más valoras de ti misma y dejar durante unos minutos las críticas y pensamientos negativos a un lado. Después, mientras observas la llama, puedes repetir una afirmación como «Me amo y me acepto tal como soy». El papel y el cuarzo pueden conservarse durante los días siguientes como recordatorio de esas cualidades.

Para el ritual de limpieza y protección se utiliza una vela negra, incienso de sándalo, sal gruesa y una obsidiana o turmalina negra. Se propone crear un círculo de sal, sostener la piedra y visualizar cómo desaparece aquello que se considera negativo, mientras se repite una afirmación de protección. Al finalizar, la vela debe apagarse de forma segura.

Las velas y la aromaterapia.

Un uso peculiar de las velas, que ha alcanzado una gran popularidad en los últimos tiempos, es el que lo relaciona con la aromaterapia. Se trata de encender velas perfumadas, para ambientar nuestro hogar, para relajarnos y para estimular determinadas sensaciones. El periódico El Confidencial reseña algunos packs de ventas aromáticas que podemos encontrar en el mercado. Un detalle que nos ha llamado la atención es cómo algunos de estos aromas activan estados de ánimo.

La lavanda es uno de los aromas más populares para crear un ambiente relajante. Su fragancia suave resulta especialmente adecuada para desconectar al final del día o acompañar los momentos previos al sueño. El sándalo aporta un aroma más cálido y profundo, mientras que el cedro y otras maderas transmiten una sensación de refugio y tranquilidad. La vainilla, con su carácter dulce y envolvente, encaja bien en espacios destinados al descanso, especialmente combinada con lavanda.

Si lo que buscas es trabajar o estudiar con mayor concentración, los aromas frescos pueden convertirse en buenos aliados. El romero se relaciona tradicionalmente con la memoria y la claridad mental, por lo que resulta apropiado para tareas que requieren atención. La menta y el eucalipto aportan una sensación refrescante que puede ayudar a combatir el cansancio y mantenernos activos. Los aromas de limón y otros cítricos proporcionan frescura y luminosidad al ambiente, siendo una buena opción para comenzar la jornada.

También existen fragancias pensadas para crear un ambiente más estimulante y alegre. El jengibre y otras especias cálidas aportan sensación de energía, mientras que el azahar ofrece un aroma floral ligero, apropiado para espacios diurnos. El incienso merece una mención especial por su carácter profundo y envolvente. Tradicionalmente asociado a la meditación y a diferentes prácticas espirituales, puede utilizarse para crear una atmósfera tranquila y favorecer la concentración.

La forma de utilizar estas velas perfumadas es sencilla. Basta con encenderlas para que se despliegue el aroma.

Como vemos, aparte de su efecto decorativo, las velas reflejan tu personalidad, expresan tus inquietudes y propósitos de vida y crean ambientes motivadores.

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