La meditación es un conjunto de prácticas de concentración que incluyen elementos de relajación, y aporta beneficios físicos y mentales. Es una técnica que puede practicar cualquiera, incluso embarazadas, niños, adolescentes y ancianos. Muchos institutos apuestan por las clases extraescolares de meditación, ya que es aconsejable que los adolescentes practiquen esta técnica, para evitar el estrés y mejorar la empatía. Además, es importante que vivan esos cambios físicos y hormonales con menor tensión y ansiedad.
Actualmente, celebrities, actores o cantantes, ponen en práctica esta técnica para disfrutar de todos sus beneficios saludables, pero muchos de ellos deciden formarse en una escuela de meditación. Los instructores se encargan de que los alumnos pongan en valor bienes universales como la compasión, la inteligencia integral, y capacidades que cargan de sentido la relación con nosotros mismos y con nuestro entorno.
Muchos españoles han empezado a adoptar las prácticas de meditación como parte de sus rutinas diarias porque quieren evitar el estrés y aprender a relajarse. Desde el diario El Mundo explican que «la relajación es una práctica que tiene como objetivo la máxima liberación tanto del cuerpo como de la mente. Para ello se busca descargar la tensión muscular y tranquilizar el sistema nervioso». Con la meditación podemos desconectar con el exterior y conectar con nosotros mismos, para calmarnos y mejorar el estado de ánimo.
¿Cuáles son los beneficios de la meditación?
Esta disciplina aporta los siguientes beneficios para la salud:
–Reduce la tensión sanguínea: la meditación basada en el mindfulness puede ayudar a alcanzar reducciones en la tensión sanguínea en pacientes con condiciones como hipertensión, diabetes o cáncer.
–Evita el insomnio: las personas con insomnio pueden optar por la meditación, porque varios estudios han descubierto que puede mejorar la calidad del sueño.
–Relaja: la meditación relaja y ayuda a reducir el estrés, ya que activa la división parasimpática del sistema nervioso autónomo. Es idóneo practicar las técnicas de meditación en situaciones cotidianas que nos causen estrés, por lo que podemos inspirar consciente y profundamente tres veces.
–Fortalece el sistema inmunológico: si meditamos con regularidad, podemos fortalecer el sistema inmunitario porque el estrés prolongado impide que las células inmunitarias se multipliquen.
–Mejora la autoestima: las personas que practican la meditación tienen una actitud más positiva en la vida y son más empáticas.
Consejos para empezar a meditar
Los expertos en meditación de Escuela de crecimiento han recopilado una serie de consejos y técnicas para empezar a practicar esta disciplina desde cero.
Elegir un espacio tranquilo
Es importante meditar en un lugar tranquilo y silencioso, por lo que podemos practicar esta técnica en el salón de casa, en el despacho o incluso en un entorno natural. Es fundamental buscar un lugar donde no nos molesten y donde no haya ruidos molestos. Es mucho mas fácil relajarnos si apagamos el teléfono antes de empezar a meditar o comunicamos a las personas con las que vivimos que vamos a meditar.
Meditar poco a poco
No es aconsejable empezar a meditar más de 15 minutos porque nos podemos cansar, ya que para practicar esta técnica necesitamos estar relajados. Lo mejor es empezar poco a poco, unos 5 minutos diarios y aumentar este tiempo de forma progresiva. Es aconsejable meditar todos los días unos 10 o 15 minutos, y centrarnos conscientemente en la respiración para relajar el cuerpo y la mente.
Estirarnos y respirar
No podemos terminar la sesión y enseguida realizar las actividades de casa o encender el ordenador para teletrabajar. Es importante regresar despacio del estado meditativo cuando terminemos, por lo que debemos realizar estiramientos en el suelo y de pie. También podemos respirar profundamente para relajarnos y desconectar.
Meditar por la mañana o por la noche
Para no abandonar esta técnica, debemos meditar todos los días a la misma hora. Es aconsejable meditar a primera hora de la mañana para empezar el día con la mente relajada, o por la noche para evitar el insomnio y mejorar la calidad del sueño.
Escoger una postura cómoda
Debemos meditar de manera relajada, por lo que debemos sentarnos en una postura cómoda, con la espalda recta y los hombros relajados. Podemos sentarnos con las piernas cruzadas sobre una esterilla o tumbarnos. No podemos meditar con el cuerpo tenso y es aconsejable colocar las manos en el regazo o sobre las piernas.
Escoger ropa cómoda
Si queremos relajarnos y no sentir tensión en el cuerpo, debemos escoger una camiseta holgada de algodón y unos pantalones elásticos de deporte. Para meditar no necesitamos zapatillas deportivas, ya que podemos estar descalzos o llevar solo calcetines.


