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Vacaciones culturales ¿por qué no?

Vacaciones culturales ¿por qué no?

Mojitos, caipiriñas, bikinis, colchonetas, piscina, playa y mucho sol. Ese es el verano de muchos, y otros cambian los cócteles por helados, refrescos de cola o cervecitas en terrazas, pero en esencia ese es el verano de muchos españoles, así como de muchos extranjeros. Y es normal, debemos tener en cuenta que las altas temperaturas a las que llegamos en algunos municipios de nuestro país, hace que la idea de no moverse demasiado (sobre todo en las horas centrales del día) y refrescarnos con bebidas, helados y un buen baño sea prácticamente el mejor plan que podemos tener.

La primera ola de calor la tuvimos en la última semana de junio donde, en muchos lugares de la geografía española se llegaron hasta los 40 grados. En Zaragoza, la ciudad más caliente de esta ola de calor, se rozaron los 45 grados, y todo esto de golpe, sin aclimatación previa en muchas zonas, pasando de los 23-25 grados a los 39 en un visto y no visto.

Como siempre, los principales consejos para superar la ola fueron:

  • Tener especial cuidado con niños y ancianos.
  • Hidratarnos constantemente.
  • No hacer deporte en de 11 a 18, aproximadamente.
  • No quedarnos al sol en las horas centrales del día (de 12 a 16).
  • No avisar de las bebidas con cafeína, alcohol o demasiada azúcar.
  • Usar ropa ligera y holgada que permita la transpiración.
  • Tener cuidado con los coches evitando dejar a nadie en su interior (niños y animales).
  • Mantener las medicinas en un lugar fresco.
  • Hacer comidas ligeras.
  • Y ante cualquier síntoma de “golpe de calor” acudir inmediatamente a un especialista.

Ante todo esto ¿quién sería el loco que organizaría un viaje cultural en el que, para ver rincones, espacios, arquitectura o calles debemos caminar durante horas? Pues, según se mire y se organice, todos podemos hacerlo. De hecho, es una opción más que recomendable pero debemos tener en cuenta algunos detalles.

Para visitar monumentos o museos no hay que tener especial preocupación ya que, la mayoría de estos espacios, están adaptados y climatizados. No obstante hablamos del interior de los mismos, ya que si lo que queremos es hacer un recorrido a pie para ver la ciudad seleccionada, lo mejor que podemos hacer es atender a los consejos anteriormente citados adaptándolos a la situación actual.

Los profesionales de Visita Úbeda y Baeza, una agencia de guías turísticos que organiza diversos tours por ambas ciudades, adaptan el horario de las visitas en verano, sobre todo de los tours que se realizan a pie, evitando las horas centrales del día y dando a todos sus clientes una serie de recomendaciones previas como llevar agua fresca siempre consigo.

Y es que debemos tener en cuenta que hay ciudades, como Úbeda y Baeza, o incluso Sevilla, que a pesar de tener zona costera esta última, viven en verano del turismo cultural. ¿Quién viaja a Sevilla y no visita la plaza de España? Y de igual modo, ¿quién no se acerca a ver la Giralda, el Real Alcázar, la Catedral, la Torre del Oro, la Real Maestranza…? Son puntos de visita obligados, estemos en agosto a 40 grados o en enero a 16. Así que ¿cómo adaptamos nuestro viaje al calor?

Consejos

Como ya hemos dicho previamente, lo principal es tener siempre presentes los consejos que dan todos los profesionales para superar las olas de calor ya que, aunque no estemos en medio de una, hay provincias españolas que alcanzan temperaturas que superan los 35 grados de forma habitual en los meses de julio y agosto.

Nuestro primer consejo es que organices el horario de un modo inteligente. Piensa que en verano oscurece más tarde y además hay muchas más actividades nocturnas para realizar que en invierno. Algunas de ellas, de hecho, son tours nocturnos por lo que, si no quieres hacer visitas guiadas bajo el sol, puedes seguir haciéndolas bajo la luna (más o menos).

Madruga mucho, esa es la clave del éxito. Piensa que hay unas horas al día en las que es mejor quedarse en el hotel o en un lugar fresquito así que, una propuesta interesante, sería levantarnos a las 7 para empezar a ver cosas y dejar de hacerlo sobre las 12, momento en el que podemos regresar al hotel, ducharnos, comer y echar una siesta hasta las 16, la hora perfecta para ponernos en solfa de nuevo y volver a la actividad hasta que aguante el cuerpo. Yo os recomiendo ir a dormir a media noche, como la cenicienta, ya que si alargáis la fiesta demasiado no podréis madrugar al día siguiente.

Si no sois de dormir siesta, porque no podéis o porque no os gusta, pensad que de 12 a 16 es el horario perfecto para ver museos o el interior de monumentos pues, como ya hemos dicho, suelen estar totalmente aclimatados y lo normal es que no pases calor.

Si, por circunstancias inesperadas, te acabas encontrando en una hora con el sol demasiado fuerte en plena calle, tómate una cervecita en una terraza o en un local climatizado y evita exponerte innecesariamente a lo que podría ser un golpe de calor.

Y, si vas a una ciudad con costa no te relajes pensando que en la playa podrás pasar todas esas horas en las que caminando es mejor no estar porque, el sol, de 12 a 16, puede ser muy peligroso y a veces incluso la protección más alta es insuficiente. Usa sombrillas, protección 50+, mantente hidratado bebiendo líquidos aunque no tengas sed y, si puedes, evita esas horas en la playa, tu cuerpo lo agradecerá.

¡Ah! Y un último consejo, disfruta. Si adaptas tu viaje, o la organización del mismo, a la situación climatológica del destino que elijas, ni el sol, ni la lluvia, ni el frío más punzante podrá estropearte las vacaciones. Así que hagas lo que hagas, organiza con cabeza, sé inteligente, y no debes de visitar aquellos lugares con los que siempre has solado, estén donde estén, y estemos en la época del año en la que estemos.