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Demasiado calor en un planeta colapsado

Demasiado calor en un planeta colapsado

¿Colapsado en qué sentido? Pues probablemente en todos. Nuestro planeta está lleno de basura, en todas partes, todos los países y en todos los océanos, está colapsado. Nuestro planeta está contaminado, hay países y ciudades con más polución que otras pero la norma generalizada en este siglo es un planeta colapsado de polución. ¿Está también colapsado de población? Pues todo depende de cómo se mire. Probablemente los estudiosos te dirían que sí, pero muchos expertos han demostrado una caída de la natalidad en países occidentales que puede hacer peligrar nuestro sistema de vida.

Sea como sea, ese colapso en nuestro planeta está dando como resultado un mundo en el que los veranos son cada vez más calurosos e insoportables en algunos puntos de nuestro país, así como en todos los países.

Ahora este tema vuelve a estar en el punto de mira, aunque nunca ha dejado de estarlo de unos años a esta parte, y es porque ya se ha anunciado la vuelta al cole para el 9 de septiembre, una fecha en la que algunas provincias del centro y sur de España las temperaturas siguen siendo demasiado altas.

Los niños españoles llevan años sufriendo este problema en las aulas, con sudor y mareos, vómitos y lipotimias, etc. La solución pasa por atrasar el inicio de las clases o por la instalación de aires acondicionados en todas las aulas, algo a lo que los presupuestos de educación no pueden hacer frente y, por eso, padre y profesores llevan luchando años contra el sistema.

En Universal Blue, tienda especializada en pequeños electrodomésticos, aseguran que sus aparatos de aire acondicionado portátil podría ser una opción viable o, en su defecto, comprar un ventilador de pie silencioso, o varios, por aula, que permitan el movimiento de aire en su interior. Estas ideas podrían mejorar la situación, que no arreglarla, pero es que ni siquiera para esto parece haber presupuesto.

Y mientras tanto, seguimos demoliendo el planeta

Según los expertos, a día de hoy ya hay letales olas de calor que afectan al 30% del planeta, pero es que para el año 2100 será el 74%. Eso significa que si actualmente tres de cada diez personas afrontan peligrosas olas de calor durante 20 días al año, dentro de poco serán muchas más quienes tengan que buscar refugio y durante muchos más días.

El año pasado, los servicios meteorológicos británico y japonés, así como el programa Copérnico de la Unión Europea, confirmaron que 2017 fue uno de los años más calurosos desde que hay registros. Los datos del año pasado demuestran, además, que 2018 fue el cuarto año más caluroso de la historia.

La buena noticia es que la percepción pública que tenemos ante el cambio climático es mucho mayor ahora que hace unos años, y eso provocará que los gobiernos occidentales tengan que entrar en vereda, a las buenas o a las malas, y a pesar de que Trump niegue lo evidente. No obstante, ese cambio en las políticas de todo el mundo debería hacerse de inmediato, y no parece que ni la concienciación ciudadana global ni la de los políticos esté muy por la labor, por lo que el problema sigue estando ahí, dando muchos quebraderos de cabeza y amenazando tanto a los niños que empiezan el colegio a primeros de septiembre como a todo el planeta.

Como no me quiero ir mucho por las ramas, voy a centrarme en los que el cambio climático supone para España, pero debemos ser conscientes de que esto es extrapolable a cualquier país.

Para empezar, los valores de las precipitaciones en estos años pasados han sido alarmantes, y son datos de la AEMET (Agencia Estatal de Mtereología), por lo que hablamos de datos totalmente fiables. En 2016-2017 los niveles de lluvia del año hidrológico han descendido un 15%, lo que se traduce en sequía. A este paso, ni siquiera los trasvases tajo-segura podrán aliviar un poco el problema en el sur del país. De hecho, actualmente, la cuenca del río Segura o la del río Júcar rondan el 10% de su capacidad. Un dato nada alentador.

Eso significa que mientras que ciudades como Málaga y Almería vivirán el doble de sequías de las que ahora viven, en las ciudades costeras donde suele hacer acto de presencia la llamada “gota fría”, tendrán inundaciones que afectarán a 322.000 españoles y que destrozarán huertos y campos de cultivo con su consiguiente destrucción de fruta y verdura por todo el mediterráneo español.

Según Ana Iglesias, autora de “Nature Climate Change”, en España lloverá entre un 10 y un 30% menos y el deshielo llegará dos meses antes, por lo que habrá que aguantar unos veranos terribles, sobre todo si tenemos en cuenta que los embalses con los que contamos actualmente en nuestro país no están diseñados para soportar estas nuevas condiciones climáticas.

Por supuesto, esto me lleva a hablar de otra consecuencia inevitable en el cambio climático, el tiempo extremo. Esto provocará un calor más acuciante y duradero en todo el país, así como lluvias torrenciales de carácter local cada vez más frecuentes. Esas lluvias, a las que muchos estamos acostumbrados  en el Mediterráneo, serán mucho peores, por lo que podríamos hablar de gotas frías extremas. ¿Por qué? Pues porque la superficie del mar estará cada vez más caliente y habrá una mayor evaporación a la atmósfera lo que traerá consigo que esa humedad alimente las nuevas gotas frías.

Otra consecuencia serán las inundaciones marítimas. Por culpa del deshielo el nivel del mar subirá y eso se traduce en unos 94.000 afectados en el año 2050. España deberá ampliar y mejorar las estructuras de defensa contra inundaciones por culpa del aumento extremo del nivel del mar porque, con toda seguridad según las palabras del oceanógrafo Michalis I. Vousdoukas, la protección actual no es suficiente.

También tendremos una mayor incidencia de enfermedades tropicales como el dengue o el zika, y no serán casos aislados como ya ocurrieron en 2014. Serán las ciudades costeras del Mediterráneo las más afectadas, llegando incluso a hablar de 10 afectados por el dengue por cada 100.000 habitantes del sur de España.

Otras consecuencias: desertificación y su consiguiente falta de campos de cultivo que conllevarán la falta de alimentos producidos en nuestro país, cambios en los ecosistemas de montaña en cuanto a flora y fauna, etc.

¿Y tú, piensas hacer algo al respecto?