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Por
su belleza y magnificencia, el Palacio de Schönbrunn ha sido
identificado como "el Versalles vienés".
Entre
1692 y 1713 se construyó lo que sería la primera versión de este
emblemático palacio, de la que hoy queda muy poco. Sucesivas reformar y
ampliaciones realizadas a lo largo de más de un siglo transformaron
aquel primer edificio relativamente austero en el imponente palacio
que hoy podemos contemplar y recorrer.
La
emperatriz María Teresa I de Austria (1717-1780) lo transformó en residencia veraniega
oficial de los Habsburgo, condición que
mantendría hasta la caída de dicha casa real en 1918.
Los
interiores del palacio son bellísimos. Sus frescos, tapices,
pinturas, mármoles, cristales y marquetería son de una calidad
excepcional. Fuera del palacio, hermosos jardines llenos de
estatuas dan un marco encantador a esta magnífica obra
arquitectónica.
La Galería Grande, la más importante sala de recepción del
palacio, fue escenario de importantes acontecimientos de la
historia austriaca y mundial, como el Congreso de Viena (1814-1815)
y la cumbre entre los presidentes J. F. Kennedy (Estados Unidos) y Nikita Jruschov
(URSS).
En
el Palacio de Schönbrunn funciona el Museo de Carrozas. En él se exponen
diversas carrozas que fueron utilizadas para las coronaciones de la familia
real austriaca.
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