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Luego
de su aplastante victoria sobre el ejercito otomano a fines del
siglo XVII (que le permitió a Austria anexionarse Hungría,
Transilvania y Eslavonia), el Príncipe Eugenio de Saboya le encargó al
arquitecto austriaco Johann Lukas von Hildebrandt diseñar y construir el Palacio de Belvedere,
con el fin de utilizarlo como residencia de verano. La
construcción, que se inició en 1714, culminaría en 1723.
Surgió
de este modo el conjunto arquitectónico conocido como "Palacio
Belvedere", ubicado en las afueras de la ciudad de Viena y
compuesto por tres palacios: Belvedere Alto, Belvedere Bajo y Schwarzenberg.
Hoy,
casi tres siglos después de su inauguración, el conjunto sigue
siendo una de las construcciones más hermosas y representativas de
la ciudad de Viena. De sus tres palacios: el Schwarzenberg se ha
transformado en un lujoso hotel; y los Belvedere Alto y Bajo han
sido convertidos en museos, albergando a los museos de Arte Barroco Austriaco, de Arte Medieval Austriaco y
a la Galería de Arte Austriaco.
En
el Palacio Belvedere se firmó en 1955 el tratado que fijó el fin
de la ocupación aliada y el surgimiento del nuevo estado austriaco
independiente.
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