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La
Plaza de San Marcos es la única de
Venecia a la que se la llama
oficialmente "plaza". Todas las demás son
"campos". Este honor es un signo de la importancia que la
misma tiene para la capital del Véneto.
La
plaza se encuentra rodeada por importantes edificios, entre los que
se destacan la
Basílica de San Marcos, el
Palacio Ducal, la Torre
del Reloj y el
Campanile.
El
piso de la plaza, hecho con losas de piedra de Istria, queda
cubierto por el agua varias veces al año. En esas ocasiones se
colocan unas pasarelas elevadas para que los visitantes puedan
transitar por ella, debiendo hacerlo en "fila india".
El
Campanile fue utilizado históricamente como cuartel del Cuerpo de
Guardia durante las sesiones del Gran Consejo y como mirador desde
el que se anunciaba la llegada de los barcos o el inicio de un
incendio. El edificio original se derrumbó el 14 de julio de 1902 y
fue reconstruido en su totalidad. Para su construcción se
utilizaron rojos ladrillos de Bérgamo, similares a los de la torre
original. Su altura supera los 95 metros. En su cúspide se
encuentra una hermosa veleta con forma de ángel, de color dorado,
que marca la dirección de los vientos a los navegantes que habitan
la ciudad. Los turistas pueden subir, por medio de ascensores, hasta
el mirador, desde el que se tiene una imponente vista de la Plaza de
San Marcos y de la ciudad de Venecia.
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