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El Castillo de Guzmán El Bueno
se encuentra emplazado a orillas del mar, en la localidad más
meridional de la Península Ibérica (Tarifa), sobre el estratégico
ingreso al Estrecho de Gibraltar.
El Castillo de Tarifa fue construido en el año 960 por el califa
Abderramán III, quien ya percibía el valor geopolítico de esta
plaza. Durante algo más de tres siglos el mismo sirvió para que los
musulmanes, que habían establecido su dominio en la zona a
principios del siglo VIII, lo mantuvieran.
A
fines del siglo XIII, luego de que los cristianos recuperaran el
control de la región y ocuparan el castillo, Tarifa fue sitiada por
musulmanes, que intentaban recuperar la ciudad y su fortaleza. El
alcalde del castillo era por entonces Alonso Pérez de Guzmán. Los
musulmanes, que habían tomado prisionera al hijo del alcalde,
amenazaban con darle muerte allí mismo, a los pies del castillo, si
la fortaleza no se entregaba al amanecer. Don Alonso decidió, tras
intensas horas de lucha interior, ser fiel a su rey Sancho IV y a su
deber como jefe de la fortaleza. Según cuenta la historia, llegó
incluso a arrojar a los sitiadores su propia daga, con la que
mataron al joven ante sus ojos. Este hecho terrible y heroico, al
que se lo recuerda como la "gesta de Guzmán El Bueno", quedó tan
fuertemente asociado en la memoria popular al castillo que terminó
asociándose el nombre de éste con el de su heroico alcalde.
Si bien el edificio sufrió
restauraciones y modificaciones, conserva en gran medida su aspecto
original. Entre las modificaciones se encuentra la torre octogonal
construida en argamasa por los cristianos, conocida como la Torre de
Guzmán el Bueno.
Junto al castillo, más precisamente
junto a la torre octogonal, se encuentra el monumento a Sancho IV,
realizado con ocasión del séptimo centenario de la toma de Tarifa
por parte de las tropas cristianas en 1292. |