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En la isla de Tahití, en el
extremo opuesto al ocupado por la ciudad de Papeete (capital de la
Polinesia Francesa), se encuentra la Península de Tahití, un espacio
geográfico de gran belleza.
El
ella se conservan con más celo las tradiciones culturales y la
naturaleza autóctonas. Allí no hay hoteles (aunque es posible
alojarse en posadas) y las carreteras se cortan sin llegar a
circunvalarla.
Es
posible recorrer la península a pie, participando de excursiones de
dos o tres días de duración con la compañía de un guía local
(esa compañía es recomendable ya que el recorrido incluye algunos
pasos de cierto cuidado). Por lo general el paseo se inicia en
Tautira, localidad de la costa norte hasta la que llega la
carretera. Desde allí se camina hacia el sur por un sendero que
atraviesa los acantilados de Pari. Durante el paseo pueden
contemplarse restos arqueológicos y antiguos petroglifos.
Por sus montes, selvas y bellísimas cascadas, y por su carácter
agreste y poco explotado, la Península de Tahití es un verdadero
paraíso para los amantes del ecoturismo. |