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La
Selva Negra es una región ubicada al suroeste de Alemania,
caracterizada por el paisaje montañoso (su pico máximo alcanza los
1.500 metros de altura sobre el nivel del mar), las grandes
extensiones cubiertas de
bosques y los lagos.
Durante el invierno la nieve dificulta los
traslados, al tiempo que permite la práctica del esquí. En verano, el paisaje se pinta con los colores de las flores y frutos. Entre estos últimos se destacan las fresas, las frambuesas y los arándanos.
En la Selva Negra hay muchos pueblos pequeños encantadores, que vale la pena visitar, como:
Gengenbach, con sus típicas casas de entramado de madera;
Durbach, en cuyas bodegas se elaboran vinos de alta calidad; Kappelrodeck,
con su famosa producción de aguardientes artesanales; y Baiersbronn, donde se encuentran los mejores restaurantes (si bien en todos los pueblos hay restaurantes típicos
dignos de ser visitados).
Si te encuentras pasando unos días en Stuttgart, no pierdas la
oportunidad de visitar la Selva Negra. Para ello lo más recomendable
es alquilar un coche, con el que llegarás hasta ella en menos de una
hora. Una vez allí podrás aparcarlo, dedicar algunas horas a pasear
por los senderos, e ingresar a alguno de los tantos restaurantes de
comida típica para degustar los productos del lugar. |