|
La
Torre del Oro, erigida junto al río
Guadalquivir en la primera
mitad del siglo XIII, se ha convertido en uno de los símbolos de la
ciudad de Sevilla (España).
Su
nombre se debe a que, al construirla, se la recubrió con azulejos
dorados que destellaban al sol, generando la impresión de que sus
paredes eran de oro. Aunque algunos afirman que el nombre no se debe
a su color sino a los tesoros que se guardaban en ella.
La
torre fue edificada con fines defensivos. Era una fortificación
independiente de las murallas de la ciudad que servía para proteger
el puerto. En la orilla opuesta se encontraba otra torre. Una gruesa
cadena, sujetada a ambas, cruzaba el río e impedía la circulación
de embarcaciones enemigas.
La
edificación consta de tres cuerpos. El inferior y más importante
tiene una planta de 12 lados, el segundo es de planta hexagonal y el
superior es circular. Este último fue agregado en 1760, cuando se
acometió la restauración de la torre, que había sufrido graves
daños durante el terremoto de 1755 ("Terremoto de
Lisboa").
En
la Torre funciona actualmente un Museo Naval en el que exponen
antiguos instrumentos de navegación, cartas navales, maquetas y
documentos históricos.
Desde la estación fluvial que se encuentra junto a la Torre del Oro
parten embarcaciones que realizan paseos guiados por el río
Guadalquivir. |