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La
historia del Alcázar (castillo) de Sevilla se remonta hasta el año
913 de la era cristiana, cuando el califa Abd al-Rahman III decidió
edificar allí su Alcázar.
Con
el correr de los siglos, tanto bajo dominio musulmán como bajo
dominio cristiano, se fue enriqueciendo la construcción primitiva
con distintas intervenciones, llegando a constituirse un bellísimo
conjunto de palacios y jardines.
Merecen
destacarse por su belleza: la fachada mudéjar del Palacio Gótico
de Pedro I de Castilla, el Patio de Muñecas, el Patio de las
Doncellas, el Cuarto del Almirante (primera sede de la Casa de
Contratación), la cúpula del Salón de Embajadores del Palacio del
Rey Don Pedro, el Salón de Carlos V y los Apartamentos Reales. Las
hermosas decoraciones de azulejos y tapices le dan al conjunto un
refinamiento y una suntuosidad únicos.
Mención
aparte merecen los jardines del Alcázar de Sevilla, entre los que
se destacan el Jardín del Estanque (o Estanque de Mercurio), con su hermosa fuente de
bronce coronada con la figura del dios; y el Jardín de los Poetas.
El Real Alcázar de Sevilla sigue siendo actualmente el lugar oficial
de residencia de los Reyes de España durante sus visitas a la ciudad. |