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Al norte de la ciudad de
Segovia, junto al camino que asciende hasta el barrio de
Zamarramala, se eleva la enigmática y sugerente Iglesia de la Vera
Cruz (antes llamada del Santo Sepulcro), una obra arquitectónica tan
bella como intrigante. Su forma casi circular, su ubicación aislada
y su discutida relación con la Orden del Temple la dotan de un aura
especial.
El templo original de estilo
románico, cuyo diseñador se inspiró en la Mezquita de la Roca y en
la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, fue dedicado el día 13
de septiembre del año 1208. Al mismo, que se eleva sobre una planta
dodecagonal (San Juan presenta a "La Jerusalén Celestial" como una
ciudad circular con doce puertas), se le añadieron siglos después
una torre de planta cuadrada, con tejado a cuatro aguas, y cuatro
ábsides de forma cilíndrica.
El interior del templo
sorprende al visitante por lo distinto que resulta respecto de
cualquier otro templo católico español. En el centro de su nave
circular se eleva una estructura también dodecagonal, de dos
plantas, que por su altura sobresale del tejado. La planta inferior
o cripta, cuyo techo resulta inesperadamente bajo, parece haber sido
pensada para la actividad penitencial.
Durante siglos se atribuyó su
construcción a los Templarios. Estudios más recientes señalan como
lo más probable que la misma se haya debido a una iniciativa de la
castellana Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén.
Si quieres participar de una
celebración diferente no dejes de acercarte a la Iglesia de la Vera
Cruz el día Viernes de Semana Santa. Ese día tiene lugar, cada año,
la procesión del Cristo Yacente y el Lignum Crucis (astilla de la
cruz de Jesús). A esta última debe su nombre el templo: "de la Vera
Cruz" (es decir "de la Verdadera Cruz"). La misma es trasladada cada
Viernes Santo, en solemne procesión de antorchas, desde la iglesia
parroquial de Zamarramala, donde se la guarda durante el año por
motivos de seguridad. De la procesión participan los caballeros de
la Orden de Malta vistiendo el uniforme de la misma. |