|
El puente del acueducto romano
que aún se conserva en la ciudad española de Segovia es uno de los
principales testimonios arquitectónicos de la época del Imperio en
la Península Ibérica. Si bien no se sabe con exactitud la fecha en
que el mismo fue construido, se calcula que su edificación tuvo
lugar entre fines del siglo I y principios del siglo II. También
permanece en el misterio el por qué de la obra: ¿por qué semejante
obra hidráulica en una zona en la que supuestamente la población era
escaza?
El Acueducto Romano preexistió
a la ciudad de Segovia, al menos a la que comenzó a edificarse luego
de la reconquista cristiana de la Península Ibérica. La ciudad se
fue construyendo en torno a su imponente puente, que es sin dudas su
elemento más representativo (figura incluso en el escudo de
Segovia).
Las aguas que corrían por el
acueducto provenían de un manantial ubicado a unos 17 kilómetros de
la ciudad. Al llegar a ella proseguían su camino por un puente
formado al principio por arcos simples y luego, al atravesar una
zona más baja, por arcos dobles. El sector de los arcos dobles,
donde el puente llega a tener más de 28 metros de altura, atraviesa
la Plaza del Azoguejo.
Si vas a pasar unos días en
Segovia, no dejes de visitar la Plaza del Azoguejo. Allí podrás
contemplar bien de cerca esta bellísima obra en su tramo más
imponente. |