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Sobre
el cabo ubicado en el punto más occidental de la Europa Continental
se encuentra el municipio de Finisterre ("Fin de la
Tierra"). En tiempos del Imperio Romano, y luego en la Edad
Media, se consideraba a esta zona como uno de los límites del
mundo, de allí su nombre.
El
emblemático Faro de Finisterre, construido en 1853, suele ser
señalado como el final del recorrido del Camino de Compostela.
Junto a él se levanta una pintoresca villa de pescadores en la que
los turistas pueden degustar platos típicos de mariscos y pescados.
En
Finisterre se pueden visitar, además del Faro y su villa: el
Castillo de San Carlos, la Iglesia de Santa Maria das Areas y el
Monumento al Emigrante.
Imponentes
acantilados, aguas embravecidas, hermosas playas (algunas de fuerte
oleaje, aptas para la práctica del surf, y otras de aguas
tranquilas), deslumbrantes atardeceres y antiguas leyendas de
naufragios dotan a Finisterre de un atractivo muy especial.
Finisterre
es el punto más occidental de una porción de la costa norte
española conocida como "Costa de la Muerte", cuyo punto
más oriental es la ciudad de La Coruña. El alto número de
naufragios en la zona le ha valido tan tenebroso nombre a este
sector de la costa de Galicia.
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