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Cada año miles de peregrinos
provenientes de España y de toda Europa recorren el Camino de
Santiago (senda que conduce hasta la capital gallega) para venerar
allí las reliquias del apóstol Santiago el Mayor.
Si
bien se habla del "Camino de Santiago" en singular, la
verdad es que son diversos y numerosos los caminos transitados por
los peregrinos hacia la ciudad de Santiago de Compostela. De todos
modos, el camino principal, el más transitado a lo largo de la
historia, es identificable. Marcha paralelo a la costa norte de
España, pero lejos del mar, desde la frontera con Francia hasta la
capital gallega, y se lo conoce como Camino Francés (al
mismo se une el Camino Aragonés, que se inicia en el paso
fronterizo de Somport). Otra senda muy transitada es el Camino
del Norte, paralelo al Camino de Francés pero mucho más
próximo al mar.
El
Camino de Santiago vivió su mayor esplendor entre los siglos XII y
XIV. En esos tiempos, mientras el número de peregrinos crecía año
a año, se construyeron puentes, hospitales y conventos a lo largo
de su recorrido. A
partir del siglo XV el caudal de peregrinos comenzó a descender
rápidamente, llegando a quedar el Camino casi en el olvido.
En
los últimos años del siglo XX, el gobierno de la comunidad
autónoma de Galicia comenzó a publicitar el Camino de Santiago e
impulsó la realización de obras de restauración y de
señalización del mismo. Con ello logró que se pasara de un
promedio de poco más de cien peregrinos por año en la década del
70, a uno de noventa mil en los primeros años del siglo XXI.
El Camino de Santiago puede ser recorrido a pie, en bicicleta o a
caballo, con una motivación religiosa, turística y o deportiva. En
todos los casos, es una experiencia que vale la pena vivir. |