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El
Tíber es, con su recorrido de poco más de 400 kilómetros, uno de los
ríos
más largos de Italia. Nace al norte de Roma, en la región de Toscana, y desemboca en el mar Tirreno, 20 kilómetros después de
haber atravesado la "Ciudad Eterna".
Quien
se halla de visita en Roma puede recorrer el río Tíber paseando por sus
orillas o abordando alguna de las embarcaciones que lo navegan
regularmente.
Al
Tíber lo surcan tanto embarcaciones con guías, preparadas para
recibir a los miles de turistas que día a día llegan a
Roma, como
embarcaciones comunes, utilizadas por los habitantes de la ciudad.
El trayecto que realizan estas últimas es de unos 4 kilómetros y
medio, y a pesar de que la duración del viaje es de 45 minutos,
muchos romanos lo prefieren al embotellado tránsito vehicular
de las avenidas que flanquean al Tíber.
Algunos
turistas abordan las embarcaciones comunes debido a la importante
diferencia de precio entre este medio y el que dispone de guías
(una relación de 1 a 10). De todos modos, si se está dispuesto a
gastar un poco más, se puede no sólo navegar escuchando las
explicaciones del guía sino también cenar a bordo.
Numerosos
puentes cruzan el Tíber a la altura de la ciudad de Roma. Entre
ellos se destaca el
puente de piedra de Sant'Angelo, construido por
el emperador Adriano entre los años 134 y 139 de nuestra era.
Si vas a pasar unos días en
Roma no pierdas la oportunidad de disfrutar del Tíber, ya sea
caminando por su orilla, deteniéndote sobre alguno de sus puentes o
navegándolo en una embarcación. |