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El Carnaval de Río de Janeiro
(Brasil) es un espectáculo deslumbrante, con el que sólo pueden
compararse eventos de una magnitud tal como los Juegos Olímpicos.
Cientos de miles de turistas de todo el mundo llegan a Río en el mes
de febrero para participar de esta arrolladora fiesta popular.
Hacia
fines del siglo XIX se extendió por Río de Janeiro la costumbre de
formar en esta época del año (el inicio de la Cuaresma) los así
llamados "cordões", grupos de músicos y bailarines que transitaban
la ciudad bailando al son de la música. Estas agrupaciones dieron
origen, con el tiempo, a las actuales escuelas de samba (o "escolas
do samba"), las que trabajan durante todo el año para preparar el
desfile de carnaval.
Parte
esencial de la celebración es el desfile de las carrozas y las
comparsas de las distintas escuelas de samba en el sambódromo (estadio
construido a tal fin), donde compiten por obtener alguno de
los premios que se otorgan (a
la mejor música, a los mejores tambores, a los mejores disfraces, a
la mejor carroza, al mejor baile,
etc.). El miércoles de
cenizas se anuncia a las escuelas ganadores, que vuelven a desfilar
en el sambódromo al sábado siguiente. En esa oportunidad, otras
personas ajenas a la escuela (que consigan o compren el respectivo
disfraz) podrán sumarse a ella durante el desfile. La elección del
Rey Momo y de la Reina del Carnaval agregan un condimento más a
este espectáculo desbordante de colores, ritmo y emociones.
Por su colorido, frenesí, ritmo y desbordante alegría, el Carnaval
de Río es un espectáculo único.
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