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Sesenta y cinco kilómetros al
sur de la ciudad de Recife se encuentra Porto de Galinhas, un pequeño poblado que ha ganado fama debido a la
inusual belleza de sus playas.
Su nombre proviene de los tiempos en que
su puerto era utilizado para el tráfico ilegal de esclavos. Los mismos eran traídos desde
África en barcos que "oficialmente" transportaban gallinas. Cuando corría la voz de que había "gallinas en el puerto"
los interesados comprendían inmediatamente que había esclavos a la venta.
Las playas de Porto de Galinhas
están protegidas por arrecifes. Los mismos forman, a metros de la costa, numerosas piscinas naturales pobladas de peces de
colores que resultan ideales para la práctica del snorkel y el buceo. Entre estas playas se destacan las de Cambôa, Muro Alto y Cupe.
También hay playas con fuerte oleaje, aptas para practicar surf, como la
de Maracaípe.
Al sur de la ciudad hay otras playas muy bellas,
Tamandaré y Carneiros, a cuyas espaldas se levanta una verdadera "pared" de cocoteros que les da un encanto muy particular.
Porto de Galinhas
posee una oferta gastronómica interesante, en la que se destacan,
como es lógico, los platos elaborados en base a frutos del mar. Hay
además acogedoras posadas y hoteles en los que pueden alojarse con
comodidad quienes desean pasar más de un día en este verdadero
paraíso brasileño.
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