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Siete kilómetros al norte de
Recife se encuentra una de las ciudades más antiguas y mejor
conservadas de todo Brasil: Olinda, declarada por la UNESCO "Patrinomio Histórico y Cultural de la Humanidad". La ciudad se eleva sobre una colina cubierta de abundante vegetación, rodeada de hermosas playas de arena blanca.
Olinda, fundada en el año 1535 (dos años antes que Recife), fue la primera sede de gobierno de la capitanía de Pernambuco. Cuando los holandeses conquistaron la región, en la primera mitad del siglo XVII, incendiaron Olinda y trasladaron la sede del gobierno a Recife. Al recuperar el control de la región, en 1654, los portugueses reestablecieron a
Olinda como capital, condición que mantuvo hasta 1837.
El
principal atractivo de la ciudad es su Casco Histórico, el "Viejo Olinda",
caracterizado por sus calles estrechas y empinadas ladeadas por
hermosas construcciones de estilo portugués y holandés: iglesias barrocas
(da Misericórdia, do Carmo, da Sé, do
Amparo), fortalezas, palacios, museos y puentes. Merecen especialmente ser visitados el Museo de Arte Sacro de Pernambuco y el restaurado Convento
São Francisco (el primer convento franciscano de Brasil).
El Carnaval de Olinda,
en el que se destacan los ritmos frevo y maracatu,
atrae a numerosísimos visitantes por su carácter tradicional y
autentico. Durante esos días las tiendas y talleres de artesanía de
la ciudad, que funcionan todo el año, se muestran en todo su
esplendor.
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