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El río Moldava, que atraviesa
la ciudad de Praga, es a su vez atravesado por numerosos
puentes
en la capital checa.
El arquitecto alemán Peter Parler (1330-1399) fue quien diseño el
más antiguo y emblemático, el Puente
de Carlos. La construcción del mismo se inició en 1357, bajo
el gobierno del rey Carlos I de Bohemia (Carlos IV de Luxemburgo), y
culminó a principios del siglo XV.
Con
sus 516 metros de largo, el Puente de Carlos une las dos
mitades en que el río Moldava divide a la ciudad de Praga. Y lo
hace a la altura del Castillo de Praga, del que se encuentra muy
cerca.
El
puente está protegido por tres torres. La que se halla ubicada
sobre la orilla de la
Ciudad Vieja fue diseñada por el mismo
arquitecto que diseñara el puente y es considerada por muchos como
una de las máximas obras de arquitectura gótica del mundo.
Durante
el siglo XVIII se decoró el puente colocando 30
estatuas de santos
de estilo barroco a ambos lados del mismo, lo que realzó aún más
su belleza.
El Puente de Carlos, transformado hoy en puente peatonal, es uno de
los lugares más visitados por los turistas que llegan a Praga.
Numerosos artistas y vendedores locales se dan cita allí para
ofrecer sus productos a los cientos de extranjeros que diariamente
recorren este símbolo de la capital checa. |