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Unos ochenta kilómetros al
este de Praga se encuentra la ciudad de Kutná Hora, un antiguo centro minero que vivió sus años de
esplendor entre los siglos XIII y XIV. De aquellos tiempos datan los
edificios góticos que la distinguen, entre los que se destaca la
Catedral de Santa Bárbara, con sus frescos medievales alusivos a la
historia de la ciudad.
Otro
edificio muy visitado por los turistas es el Castillo Vlašský,
construido en el siglo XIII y conocido como "La Corte
Italiana", debido a que en él residían artesanos italianos
dedicados a la fabricación de monedas. Durante mucho tiempo el
Castillo Vlašský hizo las veces de Casa de la Moneda del Estado
Checo.
Durante
la segunda mitad del siglo XIII, un monje, que había viajado a
Jerusalén y había traído consigo tierra del Monte Calvario,
esparció la misma en el cementerio de la abadía cisterciense de la
ciudad. Este hecho trascendió y despertó en muchas personas de la
Europa Central el deseo de que sus restos descansaran allí. Debido
a esta singular situación, llegó un momento en el que
el cementerio no daba ya a basto. Se decidió entonces construir una
capilla debajo de la iglesia gótica ubicada en el centro del
cementerio, con el fin de almacenar en ella los huesos para los que
ya no había lugar. Cuando en el siglo XIX se le encargó al František Rint
ordenar este osario, el artista utilizó los huesos para decorar y
amueblar la capilla.
Si
te encuentras pasando unos días en Praga, vale la pena que te tomas
el tiempo para visitar Kutná Hora, contemplar sus edificios
góticos y conocer su singular capilla de huesos (conocida
como "El Osario de Sedlec"). |