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Con una superficie de cuarenta
y cinco hectáreas, el Castillo de la ciudad de Praga es la fortaleza
medieval más grande del mundo.
Esta
enorme fortaleza, que comenzó a edificarse a fines del siglo IX
sobre una colina rocosa próxima al río Moldava, supo ser
residencia de los reyes de Bohemia, de emperadores del Sacro Imperio
Romano Germánico y de los presidentes de la ya extinta República
de Checoslovaquia. En la actualidad, en él residen los presidentes
de la República Checa.
El
Castillo, que en un principio estuvo compuesto sólo por una iglesia
y un fortín, es hoy un verdadero complejo edilicio formado por
palacios, edificios religiosos, oficinas, fortificaciones y
viviendas, distribuidos alrededor de tres patios.
Recorriendo
esta inmensa fortaleza se pueden contemplar, entre otras cosas: la
Catedral de
San Vito, el Palacio Real, el Palacio Lobkowizk, la Basílica de San
Jorge y el Callejón del Oro.
Si vas a pasar unos días en esta hermosísima ciudad, no dejes de
visitar el Castillo de Praga. Él expresa y sintetiza la historia
cultural y la belleza arquitectónica de esta urbe, considerada por
muchos como la más bella de toda Europa. |