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Cincuenta kilómetros al
noroeste de la ciudad de Pekín se encuentran las Trece Tumbas de la
dinastía Ming. Allí fueron sepultados 13 de los 16 emperadores de
esta dinastía (que gobernó China entre los años 1368-1644), junto a
23 emperatrices, concubinas y cortesanos.
Debido
a la creencia de que una vez fallecida la persona seguía teniendo
las mismas necesidades que en vida, las tumbas se construyeron como
verdaderos palacios. Juntas constituyen una inmensa necrópolis de
unos 40 kilómetros cuadrados.
El
fallecido no sólo necesitaba un edificio donde habitar sino
también los útiles de uso cotidiano. Por ello en las tumbas se
colocaban vestidos, adornos y otros elementos, de los cuales más de
tres mil fueron recuperados por los arqueólogos.
La
magnificencia de esta necrópolis se palpa apenas uno ingresa a ella.
La entrada se realiza a través de un camino sagrado de más de seis
kilómetros, a cuyos costados se encuentran hermosas esculturas
realizadas en mármol, la "guardia de honor" de los
emperadores.
De
entre las trece tumbas se destacan la del emperador Yongle (Fue Zhu Di),
por ser la más grande, y la del emperador Zhu Yijun, que por no
haber sufrido el saqueo de los ladrones de tumbas fue encontrada
intacta, con todos los objetos guardados en ella.
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