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Unos 12 kilómetros al oeste
del centro de la ciudad de Pekín se encuentra el Palacio de Verano
de la dinastía Qing.
A
mediados del siglo XVIII, el emperador Qian Long ordenó construir
aquí un jardín real, con palacios y espacios verdes, al que
denominó "de Aguas Rizadas y Limpias" o "de Ondas
Cristalinas". El mismo fue destruido en 1860. Al reconstruirlo,
en 1888, la emperatriz Ci Xi lo rebautizó como "Palacio de
Verano". En el año 1900 volvió a sufrir graves daños, pero
fue restaurado.
El
Palacio de Verano ocupa un predio de poco menos de 300 hectáreas
que abarca a la Colina de la Longevidad y al lago Kunming. Sus
pabellones, quioscos, salas y galerías suman más de 3000.
En
el Palacio pueden distinguirse tres sectores: el oriental, destinado
a las actividades políticas; el de la residencia real; y el de los
bellos paisajes, con la Colina de la Longevidad y el lago Kunming,
sobre el lado occidental.
Entre
las construcciones se destacan: el Palacio de la Benevolencia y la
Longevidad (sala de audiencias del emperador ubicada en la zona
oriental); el Salón de las Ondas de Jade y el Salón de la Alegría
y la Larga Vida (en el área de residencia real); y el Salón de las
Nubes Desplazantes, el Salón de la Fragancia de Buda, el Barco de
Marmol y el Quiosco de Bronce (en la zona de paseo).
Si
vas a visitar el Palacio de Verano trata de llegar a su entrada por
la mañana bien temprano, de modo que puedas recorrerlo en su
totalidad. Si llegas sobre el mediodía, no te alcanzará el tiempo
para hacerlo ya que es muy grande.
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