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La Muralla China, también
conocida como "La Gran Muralla", es una de las obras humanas más
imponentes de todos los tiempos y recibe diariamente la visita de
miles de turistas de todo el mundo.
Tomando
como base murallas defensivas edificadas con anterioridad por los
principados feudales, Qin Shi Huang (primer emperador de la China
unificada) construyó en el siglo III antes de Cristo la primera
versión de la Gran Muralla. La misma sería luego reparada y
reconstruida por diversas dinastías a lo largo de la historia de
China.
La
muralla tenía como objetivo dificultar el desplazamiento de las
tribus nómadas del norte, impidiendo especialmente que avanzaran a
caballo.
Esta
deslumbrante obra, compuesta de muros, pasos, atalayas y torres, de
cerca de siete mil kilómetros de largo, entre ocho y quince metros
de alto, y unos seis metros de ancho, es lógico (por su antigüedad
y extensión) que no se encuentre en todos sus tramos en un
excelente estado de conservación. En algunas partes la muralla fue
destruida para permitir el paso de carreteras o para utilizar sus
materiales en otras construcciones. Otros tramos se han transformado
en telón de fondo para inscripciones y graffitis o en lugar de
juego para los niños de la zona. Mientras que otros sectores,
especialmente los reservados para el turismo, se conservan en muy
buen estado.
Setenta
kilómetros al noroeste de Pekín se encuentra el tramo Badaling
("Paso de acceso a todas partes"), uno de los mejor conservados y el
primero que fuera abierto al público.
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