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Frente a la plaza de Tiananmén, al norte de la misma, se encuentra la
Ciudad Prohibida, un bellísimo conjunto edilicio construido entre
los años 1406 y 1420 que se ha convertido en uno de los principales
centros de atracción turística de toda China.
Durante
las dinastías Ming (1368-1644) y Qing (1644-1911) la Ciudad
Prohibida funcionó como Palacio Imperial. Las personas corrientes
no podían ingresar a ella; sólo lo hacían los cortesanos y quines
portaban algún permiso especial. La rodeaban un foso (6 metros de profundidad
y 52 metros de ancho) y una muralla (10 metros de alto), remarcando su carácter de fortaleza inaccesible. Por todo
ello se la llamó "prohibida".
Con más de 9.000 habitaciones, salas y salones, el complejo
edilicio se dividía en dos partes: la "Corte Exterior",
ubicada hacia el sur, donde el emperador atendía audiencias,
dictaba decretos y celebraba ceremonias y fiestas; y la
"Corte Interior", donde residía con su esposa y sus
concubinas.
Dentro de la Ciudad Prohibida se destacan por su belleza el Salón de
la Armonía Suprema (el más elegante, conocido también como "Salón
del Trono de Oro"), el Salón de la Armonía Central, el Salón de la
Armonía Conservada (todos ellos en la "Corte Exterior") y el Salón
de la Pureza Celestial (en la "Corte Interior"). También es
especialmente bello el Jardín Imperial.
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