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La
Casa de los Borbones gobernó el Reino de Las Dos Sicilias (Italia
meridional y la
isla de Sicilia) hasta que los territorios de éste se
incorporaron al naciente Reino de Italia en 1861.
Con
el fin de modernizar y embellecer sus posesiones, los Borbones
ordenaron la construcción de diversas obras, entre las que se
destaca por su belleza y magnificencia el Palacio Real de Caserta,
ubicado al norte de Nápoles.
El
rey Carlos III de Borbón (quien antes de ser rey de España fue rey
de Las Dos Sicilias con el título de Carlos VII de Nápoles) encargó al arquitecto Luigi Vanvitelli, hijo del pintor y
paisajista holandés Gaspar van Wittel, la construcción de esta
imponente obra arquitectónica que serviría de residencia real. El
arquitecto presentó su proyecto en 1751. Al año siguiente se iniciaron las
obras.
El
Palacio Real de Caserta incluye: el palacio propiamente dicho, sus bellísimos
jardines, un teatro, pabellones de caza y una manufactura de
productos de seda.
Si
vas a pasar unos días en Nápoles no dejes de visitar este
imponente palacio que, según los entendidos, supera en belleza al
mismísimo Palacio de Versalles.
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