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En galpones ocupados hasta los años ochenta por astilleros, frente
al casco histórico de la ciudad de Nantes (más precisamente en el oeste de la
isla del río Loira conocida como "Isla de Nantes"), se ha instalado
hace ya unos años un grupo de constructores de máquinas
"fantásticas".
Del esfuerzo e inventiva de estos
pioneros ha ido tomando forma el novedoso emprendimiento
artístico-técnico conocido como "Las Máquinas de la Isla",
que sorprende a los visitantes con sus increíbles animales
mecánicos: el Gran Elefante (un gigante
paquidermo mecánico de 12 metros de altura y 45 toneladas de peso en
el que niños y adultos pueden dar un paseo) la Manta, el Calamar, el Pez Pirata y otras varias
esculturas mecánicas monumentales.
El espíritu creativo y soñador de Julio
Verne, natural de la ciudad, flota en cada rincón del
emprendimiento. ¿Serán las Máquinas de la Isla un eco tardío de la
obra del gran escritor? ¿O más bien serán ambos, Julio Verne y
las Maquinas de la Isla, dos brotes del espíritu soñador de la
propia ciudad de Nantes? Por lo pronto hay que reconocer que los
principales artífices del proyecto tienen sus orígenes en el teatro
callejero, y que es probable que hayan tomado su inspiración de la
bohemia y la libertad que rodean a este tipo tan especial de arte.
Si tienes un espíritu soñador, si no has perdido la capacidad de
asombro o quieres recuperarla, no dejes de visitar las Máquinas de
la Isla. Recorriendo la calle central de los galpones entrarás en
contacto con las fantásticas máquinas y podrás ver los talleres en
los que se las construye, tomando dimensión de la obra desde los
primeros bosquejos hasta su terminación final.
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