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El Castillo de los Duques de Bretaña, ubicado sobre la ribera
derecha del Loira, es el edificio más emblemático de la ciudad
francesa de Nantes.
El castillo original, del que
sólo queda la torre poligonal conocida como Antiguo Torreón, fue
construido en el siglo XIII y sirvió de residencia a los duques de
la región de Bretaña entre los siglos XIII y XV.
Las imponentes torres que hoy distinguen al Castillo fueron construidas en el
siglo XV, como parte de un conjunto de reformas edilicias realizadas
con el fin de adaptarlo a las nuevas técnicas de la guerra. Esta
reforma o reconstrucción implicó también la edificación, del lado
opuesto al de las siete grandes torres, de un refinado palacio
destinado a albergar a la corte ducal.
Durante el siglo XVI continuaron las reformas, aumentando la
estructura defensiva y edificando la Casa del Rey, destinada a
servir de residencia para la familia real francesa durante sus
estadías en la región.
Luego de un largo período de
degradación edilicia, durante el que sirvió de cuartel, prisión y arsenal,
el Castillo de los Duques de Bretaña fue declarado monumento
histórico (1862). En el siglo XX pasó a manos del municipio de
Nantes y comenzó a funcionar como museo. En los
últimos años del siglo XX y los primeros del presente siglo el castillo fue
sometido a una restauración integral que ha permitido recuperar su
figura y reabrirlo al público en todo su esplendor.
Para ingresar al castillo hay que cruzar los anchos fosos que lo
rodean. Una vez dentro, el visitante puede recorrerlo y visitar el
Museo de Historia de Nantes, que ocupa más de treinta de sus salas.
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