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La catedral de Milán (Duomo di
Milano), máximo símbolo de esta importantísima ciudad del norte
italiano, se encuentra ubicada en el corazón de ciudad, frente a la
plaza principal: la
Piazza del Duomo.
Su construcción se inició en
la segunda mitad del siglo XIV y culminó recién en el siglo XIX (si
bien algunos detalles se realizaron en el XX). Esta dilatación del
proceso permitió la conjunción de estilos y la participación de
diversos artistas (italianos, franceses y alemanes) en su diseño y
edificación.
A primera vista la Catedral de
Milán sorprende a los visitantes por sus dimensiones y su belleza.
Con más de ciento cincuenta metros de largo y más de once mil metros
cuadrados de superficie, el Doumo de Milán es una de las catedrales
católicas más grandes del mundo. Sin embargo, a pesar de su tamaño,
la vista del conjunto no genera una sensación de pesadez sino más
bien de gracia y ligereza.
Este enorme edificio de estilo
gótico y mármol blanco, que resulta verdaderamente imponente
para quien lo contempla desde la Piazza del Duomo, es considerado
como el máximo exponente de la arquitectura gótica italiana.
En su interior, el Duomo posee cinco
naves, una central y cuatro laterales (dos de cada lado). La
central, que es la más alta, alcanza los 45 metros de altura.
El punto más alto del conjunto es la
"aguja Madonnina", diseñada por Francesco Croce y construida en
1762. La misma alcanza los 108,5 metros y está coronada, como su
nombre lo indica, por una imagen de la Virgen María.
Si vas a pasar unos días en
Milán, no pierdas la oportunidad de llegar hasta la Piazza del Duomo
y dejarte sorprender por la presencia imponente de esta hermosa
Catedral de mármol blanco.
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