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Unos
70 kilómetros al norte de la Ciudad de México, en el estado de
Hidalgo, se encuentra la zona arqueológica de Tula, una verdadera
joya del pasado prehispánico de mesoamérica.
La
ciudad de Tula (o Tollan-Xicocotitlan) fue fundada por el pueblo
tolteca luego de la caída de Teotihuacan. Los toltecas conformaron
un imperio que impuso su dominio en la región entre los siglos X y
XII, y convirtieron a Tula, su capital, en una gran ciudad, sede el
poder político y religioso de su imperio. De todos modos su
esplendor no duró mucho, ya que hacia el año 1770 el imperio cayó
y Tula fue destruida.
Entre
las ruinas de la antigua capital tolteca se destacan: la pirámide
de Tlahuizcalpantecuhtli o Templo de la Estrella Matutina; los
Atlantes (el principal atractivo turístico de Tula), estatuas
labradas en piedra basáltica de casi cinco metros de altura
ubicadas en la cima de la pirámide; y la muralla de las serpientes
(Coatepantli).
Junto
a la zona arqueológica se encuentra el Museo Jorge R. Acosta,
dependiente del Instituto Nacional de Antropología e Historia,
dedicado a la cultura tolteca. El museo ofrece a quienes visitan las
ruinas los servicios de sus guías profesionales.
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