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Marbella ha crecido de un modo increíble en los últimos cincuenta
años, pasando de los diez mil habitantes que tenía a mediados del
siglo pasado a los más de ciento treinta mil que posee en la
actualidad. Por ello es una ciudad nueva, moderna, de reciente
construcción. Sin embargo conserva, como testimonio de su pasado, el
encantador Casco Antiguo, romántico centro en el que aún late el
corazón mediterráneo de la ciudad.
Si bien hay en el Casco Antiguo escasos pero inequívocos rastros de
un pasado romano, el mismo responde más bien a los mucho más
próximos tiempos de dominio musulmán. En ese entonces la ciudad se
encontraba rodeada por una muralla que cobijaba en su interior al
castillo y la ciudadela. Aún se conserva gran parte de aquel
castillo construido en siglo X, pero no en muy buenas condiciones.
Luego de la reconquista cristiana se
reforzaron las murallas y se levantaron iglesias, capillas,
conventos (como el de la Santísima Trinidad) y nuevas casas. Además se conformó la Plaza de Los Naranjos,
desde entonces centro neurálgico de Marbella, tarea que
exigió derribar numerosas propiedades. El Hospital Bazán, de fines del siglo
XVI, y la Iglesia de la Encarnación, del siglo XVII, completan un
cuadro verdaderamente encantador.
Si vas a pasar unos días en Marbella,
no pierdas la oportunidad de recorrer el Casco Antiguo. Seguramente
disfrutarás transitando sus calles cargadas de historia y
romanticismo. |