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El Castillo de San Jorge (Castelo de São Jorge), uno de los sitios más visitados por los turistas que llegan a Lisboa, se yergue sobre lo alto de una de las colinas de la ciudad.
Esta importante fortaleza militar fue construida en tiempos de la
ocupación musulmana de la Península Ibérica. Por su estratégica ubicación resultaba fundamental para controlar y defender esta importante ciudad y su puerto.
En el año 1147, durante la reconquista cristiana, el rey Alfonso Primero de Portugal tomó el Castillo de San Jorge, transformándolo en residencia real. Un siglo más tarde, el castillo vivió sus años de
mayor esplendor. En los siglos XVI y XVIII, los terremotos que sacudieron la ciudad
le ocasionaron graves daños, dejándolo prácticamente en ruinas.
Quien visita el castillo puede, además de recorrer sus ruinas (torres, Capilla Real, prisiones, Patio de Armas), disfrutar de imponentes vistas panorámicas de la ciudad de Lisboa y del
río Tajo.
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