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Jesús
fue condenado a muerte en Jerusalén y ejecutado fuera de los muros
de la ciudad, en una elevación llamada Gólgota o Monte Calvario.
Él mismo debió cargar el
instrumento de su ejecución, una cruz de madera, desde el lugar en
que fue juzgado hasta el sitio en el que se le daría muerte.
Estas
últimas horas de la vida de Jesús, tan cargadas de humillaciones y
castigos, son rememoradas por los cristianos que visitan Jerusalén
recorriendo el mismo camino que transitó Jesús hacia el
Calvario.
El
recorrido que tanto turistas como fieles realizan (estos últimos a
veces en procesión y otras veces de rodillas) hacia el Monte
Calvario, llamado Camino del Calvario o Vía Dolorosa,
se inicia en la Puerta de los Leones, en la muralla de Jerusalén, y
llega, luego de atravesar la ciudad antigua en dirección
este-oeste, hasta el Templo del Santo Sepulcro, edificado sobre los
lugares en que Jesús fue crucificado y sepultado.
Si
eres cristiano, o si no lo eres pero conoces la vida de Jesús,
seguramente te conmoverás transitando las mismas calles que él
recorrió hacia el lugar en el que sería ejecutado.
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