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Una
de las notas distintivas de la famosa villa brasileña de
Jericoacoara son las dunas que la rodean. De hecho, para llegar
hasta ella hay que transitar veintidós kilómetros en vehículos
especialmente preparados para moverse sobre los médanos.
Cerca
de la villa, a orillas del mar, se encuentra una de las dunas más
imponentes de la región: Pôr-do-Sol ("Puesta del
Sol"). A poca
distancia de la costa, la duna forma una imponente pendiente que cae
en forma de rampa hasta la playa.
Desde
lo alto de la duna se accede a unas hermosas vistas del mar y de la
región de Jericoacoara. Es especialmente hermosa la vista que se
tiene de la puesta del sol (de allí su nombre).
Si
se está dispuesto a caminar, se puede acceder a la duna Pôr-do-Sol
transitando por la playa. Si no, lo más práctico es llegar hasta
ella en un vehículo preparado para desplazarse por la arena (aquí
es muy común el buggy).
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