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Si
hay algo que distingue a la Isla de Pascua (Chile) son las numerosas
y antiguas estatuas de piedra, conocidas como moais ("moai"
significa "escultura" en lengua rapanui), que se
encuentran esparcidas a lo largo de su territorio.
Estas
singulares estatuas, cuyo significado sigue siendo tema de
discusión, fueron talladas en las laderas del volcán Rano Raraku,
en la región este de la isla, hace más de quinientos años. Allí
se encuentran aún 397 moais sin terminar, lo que hace pensar
que la tarea de tallado fue abandonada en forma repentina.
Entre estos moais se destaca uno de 21 metros de alto, al
más grande de entre todos los encontrados, que no llegó a ser
desprendido de su roca base.
Los
terminados fueron colocados en su momento en diversos lugares. Más de 600
de ellos han sido encontrados a lo largo y ancho de la isla. Muchos
miden entre 10 y 12 metros y tienen un peso de alrededor de 50 toneladas.
Los
moais fueron tumbados por los propios nativos hace siglos.
Sus ojos, hechos con placas de coral, fueron quitados y enterrados, o arrojados al mar. El
ojo de moai completo más grande que se ha descubierto
ingresó a la colección del Museo Antropológico Padre Sebastián
Englert en 1978 y puede ser contemplado allí por el público.
Recorrer
la Isla de Pascua contemplando sus enigmáticos moais es una
experiencia tan especial que miles de personas viajan desde todo el
mundo para vivirla.
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