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Hacia
finales del siglo VII antes de Cristo los fenicios fundaron Ibosim, la
actual ciudad de Ibiza, sobre la colina de Vila. Desde ella podían controlar y proteger la bahía contigua, que
oficiaba de
puerto natural. El
corazón de la ciudad, ubicado sobre la colina antes mencionada, fue
rodeado de murallas, lo que convirtió a Ibosim en una importante
plaza fuerte.
Con
el paso de los siglos la ciudad pasó sucesivamente a manos de los
romanos (luego de que éstos vencieran a Cartago), de los vándalos,
de los bizantinos y de los musulmanes. Éstos últimos
reconstruyeron las murallas e impulsaron el resurgimiento de la
ciudad.
Durante
la primera mitad del siglo XIII el rey Jaime I conquistó las Islas
Baleares para la corona de Aragón. En el siglo XVI, y con el fin de
proteger la plaza de los ataques turcos, el rey español Felipe II ordenó
la construcción de nuevas murallas, las que se han conservado hasta la
actualidad.
El
recinto amurallado de la ciudad de Ibiza, conocido como "Dalt
Vila", es una visita obligada para todo aquel que llega hasta
esta hermosa isla española. Recorriendo sus calles angostas e
inclinadas el visitante encuentra: el Portal de ses Taules, los baluartes y el revellín de la
muralla (desde los que se accede a vistas maravillosas), el antiguo
Convento Dominico, la Catedral, el Museo
Arqueológico, el Castillo, encantadoras tiendas de recuerdos y
restaurantes de ensueño.
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