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El
Palacio Bargello, construido a mediados del siglo XIII para servir
de sede del Capitán del Pueblo, se transformó en la segunda mitad
del siglo XVI en edificio policial, con cárcel, sala de torturas y
sala de pena capital.
En
la segunda mitad del siglo XIX el Palacio Bargello cambió
drásticamente su función, pasando a ser sede de uno de los museos
más importantes de
Florencia (Italia): el Museo Nacional del Bargello, dedicado a la exposición de obras escultóricas.
Recorriendo
este hermoso museo el visitante podrá contemplar, entre otras
muchas obras: el Baco, el Apolo-David y el busto de Bruto
de
Miguel Ángel; el David y el Tabernáculo de San Jorge
de Donatello; el Baco de Sansovino; el Jabalí de
bronce de Pietro Tacca (hecho por el autor para una fuente de la
plaza del Mercado de Florencia); el retrato en mármol de su amante Constanza
Buonarelli de Bernini; el David joven de bronce de
Verrocchio; y el Mercurio volante de Giambologna.
Por
la calidad y belleza de las obras expuestas, así como por el
prestigio de los autores de las mismas, el Museo Bargello es una
visita obligada para todo amante del arte que pise suelo florentino.
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