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A
pesar de los daños producidos por el devastador terremoto de 1755,
la ciudad de Faro (Portugal) conserva un pintoresco
casco histórico. Este bello conjunto arquitectónico, rodeado por las
antiguas murallas de la ciudad, conforma la zona conocida como Cidade Velha.
A
la Cidade Velha se puede ingresar atravesando el Arco da Vila, que fuera
inaugurado en 1812. Desde allí, transitando la Rua do Municipio, se
arriba al Largo da Sé, donde se encuentra la Catedral de la
ciudad y el Palacio Episcopal.
La
Catedral, uno de los edificios más representativos de la ciudad,
fue edificada en el siglo XIV. De la construcción original sólo se
conservan la torre del campanario y dos capillas. Su decoración,
caracterizada la utilización de azulejos y mármol, incluye
importantes obras de arte, entre las que se destaca el retablo de la capilla
mayor.
Recorriendo
la Rua do Santo Antonio el visitante encontrará numerosos cafés y
encantadoras tiendas. Y si toma por la Rua do Lethes, se topará con
el Teatro Lethes que, según los lugareños, es una réplica en
pequeño de La Scala de Milán.
Por
todo lo dicho, y por los demás palacios, conventos, museos e iglesias aquí no
mencionados, la Cidade Velha es una visita obligada para
quien viene a pasar unos días en esta hermosa ciudad portuguesa.
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