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Santa
Sofía (Aya Sofía) es una verdadera joya arquitectónica de
la ciudad de Estambul, y su principal herencia de tiempos del
Imperio Bizantino.
Su
historia se remonta a la primera mitad del siglo VI, cuando fue
edificada como templo cristiano por orden del emperador Justiniano.
El nuevo templo se construyó sobre las ruinas de un templo
cristiano anterior, que a su vez había sido edificado sobre las
cenizas de una iglesia cristiana levantada por orden del emperador
Constantino y destruida por un incendio. Según
cuenta la tradición, cuando Justiniano vio la obra terminada
exclamó: "Salomón, te he superado".
Durante más de nueve siglos Santa
Sofía sirvió de centro de culto para la fe cristiana. Pero cuando Estambul fue conquistada
por los turcos, en 1453, éstos la transformaron en mezquita.
En
el año 1934, Mustafa Kemal Ataturk (fundador y primer presidente de
la moderna República de Turquía) ordenó restaurar Santa Sofía y
transformarla en museo.
El
edificio original, de planta casi cuadrada (más de 70 metros de
lado) con una imponente cúpula central (32 metros de diámetro),
fue embellecido en su aspecto exterior luego de la conquista turca
con la construcción de cuatro minaretes.
Si
vas a pasar unos días en Estambul no debes dejar de visitar Santa
Sofía y la Mezquita Azul. Puedes hacerlo durante un mismo paseo ya
que se encuentran la una junto a la otra.
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