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El
Imperio Inca construyó una extensísima red de caminos cuyo
epicentro era la ciudad de Cuzco, considerada por los incas "el ombligo del mundo". Transitando por ellos se podía
atravesar el actual territorio de Perú y llegar hasta zonas
que hoy pertenecen a Ecuador, Colombia, Bolivia, Chile y Argentina.
De
todas estas vías de comunicación, las más importantes eran: el
Cápac Ñan o "Camino Real", que unía la
ciudad de Quito (Ecuador) con la región en la que se encuentra
actualmente la ciudad de Tucumán (Argentina), y el Camino de la Costa, que corría paralelo
al océano Pacífico. El primero tenía una longitud de más de
5.000 kilómetros; el segundo rondaba los 4.000. En algunos tramos los
Caminos del Inca alcanzaban los cuatro metros de ancho.
Uno
de los tramos mejor conservados de esta red caminera, y sin dudas el
más visitado en la actualidad, es el que llega hasta las ruinas de
Machu Picchu partiendo de
Qoriwayrachina, a la altura del kilómetro
88 de la vía
ferrea que une a la ciudad de Cuzco con la de Aguas Calientes. Se
trata de un cautivante sendero, de unos
43 kilómetros de longitud, que en algunos sectores se eleva hasta
una altura superior a los 4.000 metros sobre el nivel del mar. Transitándolo, el visitante entra en contacto con
antiguas ruinas incas, diversos tipos de vegetación, aves
multicolores y paisajes sobrecogedores.
Si
decides sumarte a los más de setenta mil turistas que año a año
realizan este recorrido a pie, ten en cuenta que deberás transitar
por zonas con pendientes pronunciadas, que las lluvias son muy
frecuentes aquí y que deberás dormir en carpa. De todos modos, el
esfuerzo, que no resulta poco, será recompensado por lo que verás
en el exterior y lo que sentirás en tu interior. El camino a pie a
Machu Picchu es una experiencia que sólo puede valorar plenamente
quien la ha vivido. ¡Ánimo!
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