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El
Barrio de San Blas es una de las zonas más visitadas por los miles
de turistas que año a año llegan a la ciudad de Cuzco (Perú).
Próximo
a la Plaza de Armas, este emblemático barrio se
caracteriza por sus calles empedradas y empinadas, angostas y
zigzagueantes, bordeadas por casitas de adobe pintadas de
blanco, y por la importante cantidad de artistas y artesanos que
viven en él.
Aquí
se transmiten desde hace siglos, de generación en generación, los secretos del arte
cuzqueño, cuyos frutos (vírgenes, ángeles, santos) pueden
contemplarse y adquirirse en las tiendas-talleres de artesanías que
pueblan el barrio. Los artistas de San Blas trabajan con maestría
la madera, la cerámica, el oro, la plata, la piedra, el yeso, y
otros elementos menos tradicionales (harina de trigo, arroz).
Aquí
se encuentra la iglesia más antigua de la
ciudad de Cuzco, edificada en 1563. En ella se destaca por su valor
histórico y artístico el púlpito de madera tallada, que fuera
encargado a un artista local por el obispo Manuel de Mollinedo y Angulo
(verdadero mecenas que colaboró notablemente con el desarrollo del
arte local) en la segunda mitad del siglo XVII.
Los
sábados, entre las nueve de la mañana y las seis de la tarde, se
desarrolla en la plaza de San Blas una atractiva y pintoresca feria
en la que los artesanos del barrio presentan sus obras al público.
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