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El río Rin nace en los Alpes suizos, a una altura de más de tres mil
metros, y en su primer tramo (el más vertiginoso) desciende hasta
el lago de Constanza, ubicado a 395 metros sobre el nivel del mar en
la frontera entre Austria, Suiza y Alemania. Unos kilómetros al
oeste de allí el cauce del Rin se torna navegable, permitiendo a
los barcos de pasajeros y de carga unir la ciudad suiza de Basilea
con el Mar del Norte (un trayecto de casi novecientos kilómetros).
En
tiempos del Imperio Romano el Rin marcaba la frontera entre éste y
los bárbaros, ubicados al norte y al oriente del mismo. Fue el
propio César Augusto, primer emperador romano, quien ante la
imposibilidad de extender sus dominios sobre Germania decidió tomar
al Rin como límite de su imperio.
En
la actualidad el Rin es la columna vertebral de una región
densamente poblada y sumamente industrializada. Por sus aguas,
consideradas "internacionales", circulan infinidad de
embarcaciones y toneladas de mercaderías.
Quien
se encuentra pasando unos días en la ciudad de Colonia puede
disfrutar del Rin realizando alguno de los diferentes paseos en
barco
que se ofrecen a los turistas: un recorrido de un par de horas por
la zona urbana, un paseo nocturno con cena a bordo, un paseo de todo
el día llegando hasta alguna ciudad cercana, o un recorrido de más
de un día pernoctando a bordo. En todos los casos las vistas a las
que se accede desde el Rin justifican por sí solas el viaje. |