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En
el año 1934 el gobierno argentino creó el Parque Nacional Iguazú
con el fin de preservar la belleza y la biodiversidad del lado
argentino de las Cataratas del Iguazú.
Transitando
un sendero de 600 que se adentra en la selva, el visitante llega
hasta la plazoleta desde la que parten los circuitos de pasarelas
Superior e Inferior, por los que podrá recorrer las Cataratas.
El
Circuito Inferior tiene una extensión de 1.700 metros e incluye 8
miradores desde los que se puede apreciar y sentir la impresionante
fuerza del agua que cae contra las rocas. El Circuito Superior, por
su parte, tiene una extensión de 650 metros y ofrece, desde sus
seis miradores, imponentes vistas panorámicas de esta maravilla
natural. Una tercera pasarela, de 1130 metros de extensión, permite
llegar hasta el salto mayor, la
Garganta del Diablo.
Desde
hace unos años es posible
recorrer la selva circundante en el nuevo Tren Ecológico.
Otra interesante opción es abordar una embarcación, en
un puerto al que se accede transitando el Circuito Inferior, y
navegar por debajo de los saltos de agua.
Además
de la deslumbrante belleza de los saltos de agua, el Parque cobija
otra gran riqueza, la de la flora y la fauna que en él habitan. En
el Parque Nacional Iguazú viven: más de 2.000 especies vegetales
(palmeras, helechos, orquídeas, etc.); más de 400 especies de aves
(loros, tucanes, urracas, etc.); 80 especies de mamíferos; y, en
las aguas, abundantes peces, garzas y yacarés.
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