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Cien
kilómetros al noreste de Casablanca, sobre las costas del
Atlántico, se encuentra la ciudad de Rabat,
capital del reino de Marruecos desde 1912.
Durante
el siglo X el sultán Abd al-Mumin fundó aquí un "ribat",
un centro militar y religioso fortificado ubicado en las fronteras
del mundo musulmán, al que llamó Ribat al-Fath (Campamento de la Victoria).
A principios del siglo XIII, su nieto Yaqub al-Mansur mandó
construir aquí una ciudad amurallada, que sería conquistada por
Alfonso X de Castilla (Alfonso el Sabio) en el año 1260. Durante el
siglo XVII, la ciudad, que en los siglos anteriores había visto
decrecer notablemente su importancia, se vio revitalizada con la
llegada de numerosos moriscos expulsados de España y se transformó
en un centro de refugio y aprovisionamiento para corsarios que
atacaban barcos cristianos. En el año 1666, los alauíes (dinastía
que aún gobierna Marruecos) tomaron el control de Rabat.
En
Rabat el turista puede visitar el Museo Arqueológico, el Museo de
las Artes Marroquíes (Museo des Oudaias), el Museo de las Ciencias
de la Tierra (en el que se encuentra un esqueleto de dinosaurio de
150 millones de años), el Palacio Real, el Minarete inacabado de la
mezquita Hassan, los zocos (mercados) y la medina (ciudad
amurallada).
En
los alrededores de Rabat se encuentran hermosas playas tales como Sables
d'Or, Temara, Skhirat y Plage des Nations (muy apreciada por los
amantes del surf).
Otra
atracción para los turistas que visitan la capital marroquí es el
Zoológico, que ocupa un predio de cincuenta hectáreas y se
encuentra a unos cinco kilómetros del centro de la ciudad.
Rabat
se ubica al norte de la desembocadura del río Bu Regreg (Bou Regreg)
en el océano Atlántico. Al sur de la misma, frente a Rabat, se
encuentra la ciudad de Sale. Durante mucho tiempo a Rabat se la
conoció en Europa como la "Nueva Sale". El turista que
visita Rabat bien puede aprovechar para conocer esta antigua ciudad
hoy convertida prácticamente en un barrio de la capital marroquí.
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