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En
el corazón de Casablanca (Marruecos), entre la medina antigua y el
moderno centro comercial de la ciudad, se encuentra la hermosa y
señorial Plaza Mohammed V.
La
plaza está rodeada de espléndidos edificios, muchos de ellos de
estilo "mudéjar" (que combinan influencias marroquíes y
francesas), entre los que se destacan el Palacio de Justicia, el
Consulado de Francia, el Banco Nacional, la Prefectura y el edificio
del Correo.
Mohammed
V, miembro de la dinastía alauí, nació en Rabat en 1909. En 1927
falleció su padre, el sultán Yúsef, y lo sucedió en el trono de
Marruecos. Mohammed apoyaba el movimiento independentista marroquí.
Por este motivo, las autoridades francesas (Marruecos era por
entonces un protectorado francés) lo obligaron en 1953 a exiliarse
en la isla de Córcega. En 1954 fue llevado a Madagascar. Hacia
fines de 1955 se le permitió volver a Marruecos, convertido ahora
en un héroe nacional. Durante 1956 negoció con Francia la
independencia de su país y, al año siguiente, se transformó en
rey del Marruecos independiente.
Muchos
edificios y espacios públicos marroquíes llevan su nombre. Entre
ellos, la principal plaza de Casablanca y el aeropuerto
internacional de Casablanca.
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