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Doscientos
cuarenta kilómetros al sur de Casablanca se encuentra la hermosa
ciudad de Marrakech, de la que tomara su nombre el país. La
historia de la misma se remonta al
siglo XI, cuando Abu Bekr, jefe almorávide, estableció aquí su
campamento militar, que pronto se convertiría en capital del
imperio.
En
Marrakech el turista puede visitar las murallas de adobe, cuyo color
varía del dorado al rojo según la ora del día; el Palacio Real
(Dar el Makhzen); el Jardín del Agdal, un predio de poco menos de
cinco kilómetros cuadrados con plantaciones de olivos y árboles
frutales; el Jardín de la Menara, de cien hectáreas de extensión,
en el que se conserva un estanque del siglo XII y un gran palmeral;
y la medersa (escuela del Corán) Ben Youssef del siglo XIV, que
fuera reconstruida en el siglo XVI transformándose en la más
importante de todo el Magreb.
Marrakech
cuenta con más de trescientas mezquitas, entre las que se destacan:
la Mezquita de la Koutoubia o "De los Libreros", frente a
cuyas puertas los libreros instalan sus puestos de venta, y cuyo
minarete es "el hermano mayor" de la Giralda de Sevilla; y
la Mezquita Ben Youssef.
Para
conocer algo más de la historia y el arte marroquíes se puede
visitar también: el Museo de Marrakech, ubicado en el hermoso
Palacio Dar Mnebhi; el Museo de las Artes Marroquíes, ubicado en
el Palacio Dar Si Said; y el
Teatro Real.
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