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Un
año después de su fundación (1533),
Cartagena de Indias (Colombia)
se había convertido en diócesis y tenía obispo propio. Al poco
tiempo, la orden de los Dominicos fundó un convento, para asistir
la tarea evangelizadora que llevaban adelante los frailes en la
ciudad y sus alrededores. El mismo fue llamado “Santo Domingo”,
en honor del fundador de la congregación.
En
sus orígenes, el Convento de Santo Domingo no era más que un
cobertizo de barro y paja, ubicado en el espacio ocupado hoy por la
Plaza de los Coches. Luego de que un incendio lo redujera a cenizas,
se decidió reconstruirlo en el lugar que hoy ocupa.
La
construcción del edificio definitivo, que comenzó en 1578,
insumió más de cien años, debido a las dificultades que debieron
afrontar los frailes para conseguir los fondos necesarios. Su
Templo, el más antiguo de la ciudad, se terminó de construir en el
año 1630. En él se encuentra el Cristo de la Expiración, una
hermosa figura tallada en madera que, según la tradición popular,
ha hecho y sigue haciendo milagros.
Templo
y Convento han sido restaurados recientemente y son uno de los
sitios más visitados por los miles de turistas que año a año
llegan a Cartagena.
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