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La
ciudad colombiana de Cartagena de Indias recibe año a año a miles
de turistas deseosos de disfrutar de su clima ideal, sus hermosas
playas y el mar Caribe. Pero el sol, la playa y el mar no son sus
únicos atractivos. Por belleza, magnitud y buen estado de
conservación, sus fortificaciones y su arquitectura colonial
constituyen otra razón suficiente para visitar esta bella ciudad
del Caribe colombiano.
Cartagena
fue fortificada en tiempos de la colonia para proteger los tesoros
de la Corona, que se embarcaban en su puerto, de los ataque de
piratas y corsarios. Con ese fin se construyeron murallas,
castillos y baluartes.
La
muralla, que se conserva en buen estado, tiene unos once kilómetros
de largo, doce metros de ancho y 27 baluartes con galerías para
albergar municiones y soldados. En la parte central de la Ciudad
Amurallada el visitante encontrará encantadores balcones,
plazoletas, iglesias, casonas, claustros y callejuelas coloniales.
Entre
los edificios de la "Ciudad Vieja" o "Ciudad
Amurallada" se destacan: el Palacio de la Inquisición, sede
del museo histórico y arqueológico; la iglesia Catedral; la
iglesia de Santo Domingo; la iglesia y el claustro de San Pedro
Claver; la antigua casona Bodegón de la Candelaria, en el que hoy
funciona un restaurante; y la Casa del Marqués de Valdehoyos. Entre
sus plazas se destacan: la de la Aduana, frente a la cual funciona
hoy la Alcaidía de la ciudad; la de las Bóvedas; y la de los
Coches, donde otrora funcionara el mercado de esclavos, junto a la
que se encuentra la Puerta del Reloj.
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